Era en crudo, era un gris amanecer que empezaba. No paraba de llover. Y a despedirse...
Esperando que dejara de sangrar una herida, como una frágil razón pa arrepentirse.
Y en un cajón guardó unas cosas, siempre deja una razón para insistir.
Era junio, eran hojas que quebrar trastabillando, ir rumiando sin pensar en despedirse. Esperando que dejara de sangrar una herida, como pálida razón, pa arrepentirse. Y en un rincón lloraban cosas, siempre guardan, siempre cuidan la ilusión de reincidir.
Esperando que dejara de sangrar una herida, como pálida razón, pa arrepentirse. Y en un rincón babearon cosas siempre guardan, siempre cuidan la ilusión de resistir.