Viudas, solteras, amantes y casadas, madres y hermanas formaron batallón al mando de fornida extortillera las soldaderas se fueron al montón A las mujeres robadas o violadas no les quedó otra que hacerse soldaderas pero también las hubo enamoradas que tras su amor se fueron a la bola. Aquellas hembras polvosas y harapientas, perras humanas cargando sus canastas, repletas de ollas, cazuelas y metates hirviendo en mugre, lujuria y hambre pero también chínguere y púlque vestidas de percál y calicó con carrilleras, enaguas y cananas. Vivianderas, juanas, chimiscoleras cucarachas, soldadas, mitoteras, hurgamanderas, busconas, arguenderas guachas, pelonas, valientes soldaderas. Carmela Robles, Florinda Lazos, María Quinteras y Petra Ruíz. Angela Gómez, La Bobadilla y Carmen Parra la de Alanís. Cadete Clara, la Catalina La Carmen Vélez y Encarnación. María Esperanza, La Petra Herrera, La Valentina y también yo. Sin soldaderas no habría revolución.