Si esta oscuridad me dejara ver, si el caudal de mi rĂo fuera manso. Si las piedras vinieran hacia mĂ, no tendrĂa que andar buscando.
Triste la tarea de este shamán, no espera que se seque el rĂo. Se hunde hasta el cuello sin saber si se lo lleva el agua.
En la oscuridad bajará y ahĂ es donde el miedo confunde lo deseado, el sueño, el frĂo y la desilusiĂłn.
Piedras que son la luz de mis venas, mi idiotez no me llevará a ellas. Shamán que vive en mà y apuesta a lo perdido, falaces esperanzas que apuestan a la vida.