Nosotros, los de Allpa-Shulca, los de Angualasto* y Tud-Cum**, los Huaco*** y Guañizuil****, no tenemos más riqueza que un limpio cielo de añil, una vaca en la dehesa, un torito acorralau Y aquella noble tristeza que desciede del nevau...
De noche en la montaña encendemos un fogón, por beber y reir y entonar una canción.
Nosotros sufrimos, pero cantamos: de los días que venimos, a la noche hacia que vamos...
Las albas entre los cerro, Son un prodigio de luz oro y nieve en arrebol, milagro de Dios eterno y ardientes glorias del sol. Y un arroyito materno de la tierra hace surgir la aventura de un fraterno, cristiano y maso vivir.