El puente del diablo regaba tu oscuridad, desde el azoguejo brillaba el saber, el llanto de un niño anunciaba tu porvenir, leyendas que abrĂan los ojos del bien.
Luce en la timidez de yu rincĂłn un viejo recuerdo que mora en tu piel. No hay desidia, pues estoy junto a ti mirando con ojos que ven el Sol salir.
Llorarás una vez más, sonreirás con calma, con fe, brillarás como el cristal, con transparencia, con limpidez.