De tanto quererlo todo de pronto no quiero nada. Se me nubla la razón y oscurece la mirada.
De tanto que ando buscando no distingo lo que encuentro. Le hablo despacito al vivo y muy fuerte al que está muerto.
¿Quién me puede decir si llorar o reír, si hablar o cantar, si luchar o arrancar, si quedarme a esperar o me habré de secar y ahí me habrán de enterrar?
De tanto estar esperando igual que el gato al acecho. Quedé pegado a la tierra igual que parra en barbecho.
Tanta esperanza en un tiempo como la que tuve un día, voy a encontrarla de nuevo aunque me pase la vida.