El profesor dijo: ”Brindo por los cabros cimarreros, por los que nada aprendieron y que me hicieron rabiar. Ya que voy a jubilar con un sueldo fabuloso váyanme llamando al mozo pa’ invitar al personal. Brindo por la escuela linda que dejé en Quinta Normal.”
Allá va, y un profesor jubilado, allá va, salió a cobrar la pensión. Allá va, compró una casa en la playa allá va, y un almacén en Con Con.
Como le sobró plata arrendó un coche. Anduvo remoliendo cuarenta noches.
Cuarenta noches, sí, el jubilado. Le da a los cimarreros plata pa’ helados.