Llegó como una estrella que se apaga fugaz. Cayó como sentencia en la orilla del mar.
Sin pedirme permiso se me instaló en el pecho como una flor marchita a quien nadie invitó.
Invisible jardín que limpié de malezas me ha dado en recompensa azul y gris tristeza.
Extraña sensación de nudos que se han hecho de dolor sin dolor de caminos maltrechos, indefinible estado de penumbra y de paz, te dejo esta canción que te recordará.